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Mujeres frente a los incendios forestales
Están en primera línea de fuego y también en los cuerpos de prevención; operando con maquinaria pesada y dirigiendo operativos. Las bomberas y agentes forestales españolas son cada vez más, pero aún representan menos de un 15 % en sus equipos. Ante el aumento del riesgo de grandes incendios, ellas reivindican su labor y capacidad a la vez que trasmiten la importancia de la gestión continua del medio natural y nos hacen ver que la extinción se trabaja antes de que se produzca el fuego.
El pasado abril, bomberas forestales de 15 países se reunieron en Toledo y Valdepeñas en un encuentro sobre gestión del fuego y liderazgo femenino: el Women in Fire Traning Exchange (WTREX). El evento ha venido a España de la mano de dos bomberas manchegas, Geles Romero y Gloria Sánchez, que, tras asistir a la edición de 2024, en México, acordaron traer aquí ese foro de aprendizaje. Han sido dos semanas compartiendo conocimientos, realizando entrenamientos de quemas ‘prescritas’ (o quemas preventivas) y una serie de talleres en los que “no solo aprendes cómo funcionan en otros países ―explica Geles― sino que te ayudan a coger fuerza, a empoderarte y a darte cuenta de que nos tenemos que valorar más”. Con toda la intención, el equipo estuvo formado por 25 mujeres y cinco hombres: la proporción inversa a la plantilla de bomberos forestales de la comunidad autónoma.
No existen estadísticas nacionales actualizadas ―en 2018 la desaparecida asociación Ser Bombera apuntaba a un 2 %―, pero es claro que la profesión de bombero forestal continúa siendo mayoritariamente masculina. “En GEACAM hemos pasado del 7 al 12 % en 20 años”, afirma Geles, que apunta al problema de la falta de visibilidad: “Cuando vamos a los colegios, todavía hay niñas que se asombran cuando nos ven”.
Geles es ahora técnica de medios aéreos, pero fue conductora de camión y técnica de una brigada helitransportada en Ciudad Real. Esta ingeniera forestal cuenta que decidió entrar en la extinción tras el letal incendio de Riba de Saelices, que se llevó la vida de 11 bomberos. Los estudios universitarios no dan experiencia en un camión; a su agrupación le dijo: "Yo conozco los libros, vosotros tenéis la experiencia, de vosotros depende que seamos o no un buen equipo”, y no ha tenido ningún problema. Su bagaje le ha llevado a coordinar medios en incendios como el del Pico del Lobo (Guadalajara) de 2025, cuya gestión del operativo fue muy complicada por el difícil acceso a la zona y la concentración de medios, que no siempre implica “una extinción más rápida”, sino, a veces, un mayor peligro. [...]
Texto: María Gil / Fotografía: Nieves Gil