La PAC apoya medidas para prevenir incendios forestales y adaptar la agricultura al cambio climático


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18 de septembre de 2026

Cambio climático y gestión de recursos naturales
Biodiversidad y paisaje

La Comisión Europea, a través de la Política Agraria Común- apoya medidas para adaptar la agricultura al cambio climático y prevenir incendios forestales


  • La Comisión Europea, a través de la Política Agraria Común- apoya medidas para adaptar la agricultura al cambio climático y prevenir incendios forestales
  • El pastoreo extensivo, la agroforestería y los cultivos permanentes pueden contribuir a prevenir y reducir la propagación y la intensidad de los incendios
  • La propuesta para la futura PAC mantiene el apoyo a la prevención de incendios y a la restauración forestal, al pastoreo extensivo y a los modelos agroecológicos frente al fuego

La creciente frecuencia e intensidad de los incendios forestales y de fenómenos climáticos extremos como las sequías y las olas de calor están aumentando la presión sobre las tierras agrarias y los bosques europeos. Desde el 1 de enero hasta el 25 de agosto de 2026, más de 620.000 hectáreas habían ardido en la Unión Europea (UE), una superficie que duplica la media anual registrada para este momento del año entre 2006 y 2025. España concentra alrededor de 295.000 hectáreas quemadas, seguida de Francia, con 96.000, e Italia, con 91.000.

Ante este escenario, la Comisión Europea (CE) plantea una gestión del riesgo que no se limite a actuar cuando el incendio ya se ha producido. La prevención pasa también por mantener los sistemas agrarios y forestales activos y gestionados, reducir la acumulación de biomasa y conservar paisajes en mosaico. En este contexto, las personas agricultoras, ganaderas y propietarias forestales tienen un papel relevante durante todo el ciclo de gestión de los incendios: desde la prevención y preparación hasta la respuesta y la restauración posterior.

Agricultura y gestión del territorio contra el fuego

La actividad agraria puede contribuir a reducir el riesgo de incendios mediante prácticas que mantienen el paisaje gestionado y limitan la cantidad de vegetación que puede actuar como combustible. Entre las principales actuaciones propuestas por la CE destacan:

  • Mantener paisajes agrarios en mosaico, que interrumpen las superficies continuas de vegetación y pueden ralentizar la propagación del fuego.

  • Impulsar el pastoreo, especialmente el extensivo, para controlar la presencia de matorrales que puedan alimentar incendios.

  • Desarrollar sistemas agroforestales y silvopastorales, combinando árboles, cultivos y/o ganado para reducir la vegetación seca y evitar el abandono de tierras.

  • Mantener cultivos permanentes, como viñedos y olivares, que pueden funcionar como cortafuegos cuando están bien gestionados.

  • Aplicar quemas controladas, cuando proceda y siempre bajo condiciones estrictas y con el apoyo y autorización de las autoridades y profesionales especializados.

La CE también destaca que la presencia de personas agricultoras y propietarias forestales en las zonas rurales puede contribuir a la detección temprana y a la respuesta ante emergencias, gracias a recursos como la maquinaria, depósitos de agua y conocimiento del territorio. Tras un incendio, su participación resulta igualmente importante para recuperar las tierras y los paisajes afectados.

Una gestión forestal más preparada

La prevención de incendios también requiere actuar directamente sobre los espacios forestales. La CE propone las siguientes medidas:

  • Aclareo, poda y gestión de la vegetación del suelo para reducir el exceso de biomasa.

  • Eliminación de madera muerta, aplicando criterios que tengan en cuenta la protección de los ecosistemas.

  • Quemas prescritas, cuando sean apropiadas, para eliminar vegetación muerta y sotobosque.

  • Mantenimiento de cortafuegos forestales situados estratégicamente.

  • Mejora de infraestructuras y equipamientos, como carreteras, puntos de agua, depósitos, embalses y torres de vigilancia.

  • Diversificación de especies y estructuras forestales, mediante masas mixtas y especies menos propensas al fuego cuando las condiciones lo permitan.

  • Restauración de los terrenos afectados por incendios, incluyendo el control de la erosión, el apoyo a la regeneración natural y la replantación cuando sea necesaria.

Cómo apoya la PAC la prevención de incendios

La Política Agraria Común (PAC) constituye una de las principales vías de financiación europea para la prevención de incendios forestales en terrenos agrarios y forestales:

  • Inversiones preventivas en agricultura y silvicultura para reducir los efectos de los desastres naturales.

  • Restauración del potencial productivo agrario y forestal después de un desastre.

  • Pagos por compromisos medioambientales y climáticos que respaldan prácticas como el pastoreo, la agroforestería o el control de biomasa.

  • Herramientas de gestión de riesgos, incluidos seguros y compensaciones después de pérdidas importantes.

  • Formación, asesoramiento y cooperación para favorecer la adaptación y la prevención.

Además, la CE señala que, en el marco financiero futuro de la UE, la propuesta de la PAC mantiene las posibilidades actuales de financiación para prevención y restauración y refuerza el apoyo al pastoreo extensivo, incluida la trashumancia, así como a modelos agroecológicos más sostenibles y resistentes al fuego.

Adaptación de la agricultura frente a las olas de calor

Los eventos climáticos extremos, especialmente las olas de calor y las sequías, son cada vez más frecuentes y graves en Europa. La CE señala que las pérdidas de cultivos provocadas por sequías y olas de calor se han triplicado en los últimos 50 años. El estrés térmico afecta tanto al desarrollo de los cultivos como al bienestar y la productividad del ganado.

Para hacer frente a estos efectos, la CE plantea combinar medidas inmediatas con cambios en la gestión de las explotaciones e inversiones a medio y largo plazo:

En los cultivos:

  • Gestionar mejor los recursos hídricos, mediante sistemas de riego eficientes, almacenamiento, reutilización de agua y medidas naturales de retención.

  • Mejorar la salud del suelo, manteniendo su cobertura, reduciendo la labranza y aumentando la materia orgánica para conservar la humedad.

  • Adaptar y diversificar los cultivos, seleccionando variedades más resistentes al calor y apostando por cultivos tolerantes a las altas temperaturas.

  • Proteger los cultivos del calor, mediante soluciones como redes multifuncionales, cubiertas o determinadas prácticas de poda.

En la ganadería:

  • Garantizar agua limpia y fresca y adaptar los puntos de suministro a las necesidades de los animales.

  • Proporcionar sombra y mejorar las condiciones de las instalaciones, especialmente en las zonas de pastoreo y descanso.

  • Adaptar la gestión del ganado, ajustando horarios de alimentación y reduciendo, cuando sea posible, la densidad de animales en espacios interiores.

  • Avanzar hacia sistemas más resilientes, como los agroforestales y agrosilvopastorales, y conservar razas ganaderas adaptadas localmente.