22 de Enero de 2026
Cambio climático y gestión de recursos naturales
Calidad y cadena alimentaria
Resiliencia y competitividad
Un estudio del Comité Económico y Social Europeo muestra cómo la transformación digital abre oportunidades, pero también plantea riesgos de desigualdad territorial y laboral
- Un estudio del Comité Económico y Social Europeo muestra cómo la transformación digital abre oportunidades, pero también plantea riesgos de desigualdad territorial y laboral
- La adopción de tecnologías digitales avanza en el sector agrario europeo, con impactos ambientales, sociales y económicos
La digitalización se está consolidando como uno de los vectores clave para transformar el sector agrario europeo y hacerlo más rentable, sostenible y preparado para adaptarse a la transición climática. En un contexto de presión sobre los recursos naturales y de desafíos estructurales del medio rural, las herramientas digitales ofrecen nuevas posibilidades para mejorar la gestión de las explotaciones y reforzar su viabilidad a largo plazo.
En línea con análisis recientes sobre el grado de digitalización de la agricultura europea, un nuevo estudio del Comité Económico y Social Europeo (CESE) examina el papel de la tecnología digital en la reducción de gases de efecto invernadero (GEI) y en el fortalecimiento de las comunidades rurales. El informe subraya que, si bien la digitalización aporta beneficios claros, su impacto dependerá de cómo se gestione la transición y del apoyo que reciban los distintos actores del sector.
Mejoras
El estudio destaca que la digitalización puede contribuir de forma significativa a una agricultura más sostenible, especialmente mediante una gestión más precisa de los recursos y de los procesos productivos. Entre los principales efectos ambientales señalados se encuentran:
Uso más eficiente de fertilizantes, fitosanitarios y agua gracias a la agricultura de precisión.
Optimización del consumo energético y del combustible mediante maquinaria automatizada y sistemas guiados.
Mejora del control sanitario y productivo en cultivos y ganadería mediante sensores y datos en tiempo real.
Reducción de las emisiones por unidad producida al aumentar la eficiencia de las explotaciones.
Estas tecnologías permiten adaptar las prácticas agrarias a las condiciones específicas de cada explotación, reduciendo desperdicios y limitando impactos negativos sobre el suelo, el agua y el clima.
Cambios en el empleo rural
La digitalización no solo transforma la manera de producir, sino también la estructura del empleo en el medio rural. El estudio del CESE señala que la incorporación de tecnologías digitales y sistemas automatizados está modificando el perfil profesional demandado en la agricultura y ganadería, con consecuencias directas sobre los mercados laborales rurales.
Por un lado, la automatización de determinadas tareas reduce la necesidad de mano de obra poco cualificada, especialmente en explotaciones más tecnificadas. Por otro, aumenta la demanda de perfiles capaces de manejar herramientas digitales, interpretar datos y mantener sistemas tecnológicos. Este proceso genera nuevas oportunidades laborales, pero también plantea riesgos de exclusión para quienes no cuentan con formación o acceso a capacitación, acentuando posibles desequilibrios sociales si no se acompaña de políticas activas de formación y apoyo.
Desigualdades en la accesibilidad
Uno de los principales retos identificados en el informe es la adopción desigual de las tecnologías digitales dentro del sector agrario europeo. Las explotaciones de mayor tamaño y con mayor capacidad financiera suelen incorporar antes soluciones avanzadas, mientras que las pequeñas explotaciones afrontan más dificultades. Entre los factores que explican esta brecha destacan:
Elevados costes iniciales de inversión en tecnologías digitales.
Acceso desigual a la conectividad digital y la banda ancha en las zonas rurales.
Falta de formación específica.
Dificultades para acceder a financiación.
El estudio advierte que, sin medidas correctoras, esta situación puede derivar en una brecha estructural que limite la cohesión territorial y social del medio rural.
Manejo de datos
La gestión de los datos generados por las explotaciones es otro de los aspectos clave analizados. Aunque la digitalización implica una recopilación creciente de información, el intercambio de datos sigue siendo limitado y selectivo. Las principales preocupaciones del sector se centran en:
La falta de claridad sobre la propiedad y el uso de datos agrarios.
El riesgo de dependencia de grandes proveedores tecnológicos.
La escasa interoperabilidad entre plataformas digitales.
La necesidad de mayor transparencia y control por parte de los agricultores.
El CESE subraya que reforzar los marcos de gobernanza de datos es esencial para generar confianza, proteger la soberanía de los productores y asegurar una transición digital equilibrada.
Transición inclusiva
A partir del análisis de varios estudios de caso en distintos Estados miembros, el informe plantea una serie de recomendaciones para que la digitalización contribuya a la sostenibilidad ambiental y a la resiliencia social del medio rural. Las principales propuestas son:
Invertir en infraestructuras digitales rurales y en conectividad.
Impulsar programas de formación y acompañamiento adaptado a pequeñas explotaciones y jóvenes.
Diseñar ayudas y mecanismos de financiación ajustados a las realidades locales.
Establecer marcos claros y transparentes de gobernanza de datos.
Promover modelos cooperativos y de acceso compartido a tecnologías digitales.





